martes, 15 de diciembre de 2009

Que vuelva Perón, o en su defecto Hitler (i'm joking)





Odio que me molesten por estupideces (¿Quién no? Dirán ustedes, pero bueno el que esta posteando en este blog soy yo así que cállense). Últimamente le vengo tomando bastante odio a la jefa de mi mamá, que además de ser una rompe bolas, es una idiota y una vieja avara. No sé si sabían ustedes que para poder prender la radio en un negocio  es necesario pagar una cuota mensual, no sé si al COMFER o algún organismo de esos (en especial en las cadenas internacionales y franquicias tipo Avon, McDonals, etc. Son a las que más las joden, supongo que porque serán las únicas que le dan bola) Bueno, el hecho es que la cuota son 60 miserables pesos mensuales, y esta tipa se rehúsa a pagarlos “porque es tirar la plata”, y por ende se quedaron sin radio. Ahora, este sería un argumento válido si trabajara en un puesto en la calle vendiendo ajo, provenzal y pimienta y las ganancias no superaran los 7 pesos diarios. Pero no, justamente es un local de Avon, que factura alrededor de 3 lucas por día, vendiéndoles cremas rejuvenecedoras a viejas pudientes que están desesperadas por alguna solución mágica para la vejez.
Esta es la parte de la historia donde entro yo, víctima del capitalismo me veo obligado a hacer una “changa” colaborando con esta rata de alcantarilla. Tengo que elaborar una lista de precios de no más de un par de carillas de extensión en Word, escanear algunas fotos y después mandarlo aproximadamente a unas 400 direcciones de mail, dos veces por mes. Sueldo mensual: 100$. Alguien me quiere decir, que mierda puedo yo hacer con 100 mugrosos pesos por mes? No pago ni la internet que uso para mandarlos. A esta situación se le agrega que esta infradotada, inútil y explotadora SIEMPRE tiene algún problema: O no le gustaron las fotos que mandé (como me paso hoy) o alguna de  las que reciben el mail tiene un motivo de queja (acá me veo obligado a hacer un párate porque es lo que más me exaspera. Las mismas viejas que le pasaron su dirección de correo a la dueña del local para recibir las listas de precios, no quieren que los reenvíe  masivamente porque “después todos pueden ver su mail”… les aviso a ustedes, engendros decrépitos: NADIE quiere su mail, no son jovencitas exuberantes y nadie las va a agregar para conversar. Ni para mandarles propagandas, si los mails son reenviados a estos mismos contactos, o sea entre ustedes, manga de vejestorios, y no a una multinacional que quiere sus datos). Así que más de una vez tuve que volver a mandar las campañas por alguna de estas estupideces. Dejando de lado que prácticamente estoy trabajando “Ad Honorem”, tengo que soportar esto? Así no se puede.
Esta, añadida a mis anteriores experiencias de trabajo (cadete en una empresa telefónica, y en el infame imperio del mal llamado comúnmente “McDonals”) van dejando una negra impresión sobre el mercado laboral y mi futura inserción en el. Estoy casi seguro que situaciones como esta fueron las que empujaron a San simón a plantar las semillas del socialismo o al mismísimo Marx a escribir El manifiesto comunista (tengo entendido que en un 1º lugar tenía pensado llamarlo “Para mi jefe Alberto que es un cagador”). Y lo peor de todo es que no puedo mandarla a la mierda diciéndole “vieja, usted sígala mamando” ya que está trabajando con mi mamá y si la mando a cagar, la van a joder a ella. Todo un dilema.

4 comentarios:

Victoria dijo...

Me gustó el adjetivo que escogiste de todas maneras. Gracias :) .
Y con este post, si bien trata de tus idas y vueltas con gente inoperante, me maté de la risa.
Te sigo leyendo pues.
Un gusto.

Mariana dijo...

El mundillo laboral apesta. Cuando era cadete yo sabía que mi trabajo era hacer los trámites y estar en la calle pero odiaba con toda mi alma cuando los otros empleados (recepcionistas, secretarias, etc) me utilizaban para que "de paso", "ya que estás por ahí" hiciera sus mandados, por ej: "ahh no me compras cigarrillos", "ahh no podrías pasar por la nación y comprarme el fascículo 34 que me falta de la colección Cocina Feliz". Después trabajé en una exportadora, el tipo estaba LOCO y ante cualquier cosa te decia "sos pelotuda". Ahora trabajo en una empresa americana disney cajita feliz, nadie me dice pelotuda en la cara pero siempre tengo que tener vascelina en la cartera.

Los Peores Discos dijo...

Ud. debe ahora hacerse seguidor del blog, puesto que ya lo es de mi amiga Linda Mutante.

De lo contrario, me suicidaré y lo haré a Usted responsable del hecho.


















(I'm joking too...)

S · A · L dijo...

Señor Pato, me gustó lo que escribió, y cómo lo hizo. Lamento sus padeceres laborales, aunque creo que son atribuibles, más que al capitalismo, al género humano. Le dejo un saludo y me verá por aquí seguido, seguramente.