viernes, 6 de enero de 2012

:D

El viernes pasado mis amigos y yo fuimos a una convención de animé en capital federal. Nos  bajamos del 33 en Costa Salguero una cuadra antes y empezamos a caminar bajo el sol el camino que nos quedaba, pero antes de llegar nos encontramos, en una esquina, con una situación particular. Un flaco se nos cruzó, adivinando por nuestras caras que íbamos a la convención, y nos ofreció vendernos merchandising, ahí, en medio de la calle. Como si no fuese poco, tenía una van… nuestra alarma de violador en serie estalló instantáneamente.

Algo como esto.


-No, lo que pasa es que… ¿Quieren que les diga la verdad? Yo iba a tener un stand en la exposición, pero a último momento me cancelaron la reservación del puesto. Básicamente me cagaron, y yo ya había comprado toda la mercadería. Así que la estoy vendiendo al costo para recuperar mi inversión aunque sea.  Así que… ¿Les interesa algo?

Era una van LLENA de muñequitos de colección, disfraces, posters, manga, pilas de Dvd originales, a precio de costo. Demasiado bueno para ser cierto, pero justamente es curioso ver como uno es la persona más crédula del mundo cuando la situación le conviene. Es así que gastamos básicamente toda la plata que habíamos llevado, ya que de todos modos, no íbamos a conseguir mejores precios que ahí. Cada uno de nosotros se fue con una bolsa llena. En fin, todavía era temprano y en la convención iban a proyectar películas así que decidimos ir.

En el momento que cruzamos la puerta de entrada, la alarma comenzó a sonar y se nos acercaron los de seguridad. Como acto reflejo, nos hicimos para atrás, lo que los guardas interpretaron como intento de escape, y empezaron a correr hacia nosotros.  OBVIAMENTE eso nos hizo asustarnos aún más y empezamos a correr, tirando las bolsas y atravesando el estacionamiento a toda velocidad. No había guardias en la salida, y justo pasó el 33 que volvía hasta Avellaneda. Nos subimos y vimos perderse al personal de seguridad al doblar la esquina. Nadie dijo una palabra en todo el viaje.

Al llegar a casa, vi que en TN pasaban una noticia sobre ladrones del asfalto, y un blanco inusual de un atraco: una camioneta que llevaba la mercadería de varios stands hacia una convención de animé. En ese momento estallé en lágrimas por el nerviosismo, y le conté a mi mamá, que estaba viendo el noticiero y no entendía nada. Ella, asustada y muy seria me dijo:

-Te mudas ahora mismo con tus tíos de Bel-air!!

Llame a un taxi y al mirarlo note que decía “fresco” yo no sé porque no le di importancia y lo abordé y me dije a mi mismo “¡casi estas en bel air!”. Al fin llegue a un mansión de lo más elegante y le dije al taxista “ponte desodorante” mirando mi reino finalmente pensé “ha llegado el príncipe de todo bel air!”


5 comentarios:

Sergio a.k.a. The Question dijo...

-Jajajajajaja...- ¡Chingón relato! Para compenzar tu ausencia del Confuso Mundo de los Blogs.

Saludos, que tengas excelente día.

Guillermo Altayrac dijo...

What the fuckin' hell es esto, Pato?

¿Es parcialmente cierto? ¿Totalmente falso?

No juegues con mi mente, muchacho. Recién ahora me están bajando la medicación.

Saludos.

El Demiurgo de Hurlingham dijo...

Bien por seguir con tus posteos.
Yo tambien sigo.

Anónimo dijo...

ha ha! well said!.

Guillermo Altayrac dijo...

Me gustó mucho tu historia. ¡Al final te fuiste al carajo!

¿Lo mío? Sólo la verdad y nada más que la verdad. Lo único que hago es darle forma literaria.

Con "mentiritas" me hacés acordar a tu post de Romina Yan y a Chiquititas.
"¡No me digas mentiritas porque dueeleeen!"

Abrazo y gracias por pasar.
Me alegro de que tu blog se haya despertado.